
La tarta de queso y turrón de Jijona une la textura cremosa de una cheesecake horneada con la almendra y la miel del turrón blando. Es un postre distinto de la clásica tarta de turrón sin horno: aquí el centro cuaja en el horno y adquiere una consistencia sedosa.
Es una buena elección para una comida especial porque se puede preparar el día anterior. De hecho, el reposo en frío ayuda a que corte mejor y concentre los sabores.
Imagen ilustrativa de tarta de queso, no fotografía de esta receta: Tina Guina / Unsplash.
Ingredientes
La maicena estabiliza ligeramente el interior sin convertirlo en un bizcocho. Para un resultado más cremoso, no montes los huevos ni batas intensamente el relleno.
Elaboración paso a paso
Saca el queso crema y los huevos del frigorífico con antelación suficiente para que no estén muy fríos. Precalienta el horno a 170 °C con calor arriba y abajo.
Forra la base y las paredes de un molde desmontable de 18–20 cm con papel de horno, de modo que sobresalga ligeramente por el borde.
Tritura el turrón de Jijona con la leche hasta conseguir una crema uniforme. Si quedan pequeños gránulos de almendra no es necesario eliminarlos.
Mezcla el queso crema y el azúcar con unas varillas a velocidad baja. Incorpora los huevos de uno en uno sin introducir demasiado aire.
Añade la nata, la crema de turrón, la maicena tamizada y la pizca de sal. Mezcla solo hasta que no se vean grumos grandes y vierte en el molde.
Hornea aproximadamente 45–55 minutos, hasta que los bordes estén cuajados y el centro aún tiemble ligeramente al mover el molde. Si se dora demasiado, cúbrelo sin presionar con papel de aluminio.
Apaga el horno, entreabre la puerta y deja la tarta 20 minutos para que pierda temperatura gradualmente. Después enfría completamente y refrigera al menos 6 horas antes de servir.
Trucos de chef para mejorar el resultado
Ingredientes templados
Evitan grumos de queso y permiten mezclar sin batir en exceso.
Molde de 18–20 cm
Un molde demasiado ancho da una tarta baja y obliga a ajustar el tiempo.
Centro ligeramente tembloroso
Una cheesecake que sale completamente rígida del horno suele quedar más seca tras enfriarse.
Enfriado progresivo
Ayuda a reducir las grietas que produce un cambio brusco de temperatura.
Reposo de al menos seis horas
La textura termina de asentarse durante el enfriamiento.
Variaciones y alternativas
Con base de galletas
Añade al fondo 120 g de galletas trituradas con 50 g de mantequilla fundida; refrigera 15 minutos antes de verter el relleno.
Con naranja
Añade ralladura fina de media naranja para contrastar el sabor de la miel.
En porciones individuales
Reparte en moldes aptos para horno y reduce el tiempo; el centro debe conservar un leve temblor.
Errores frecuentes y cómo solucionarlos
Tiene grandes grietas
Puede haberse batido demasiado, horneado en exceso o enfriado demasiado rápido.
Está líquida al cortarla
Necesita más cocción o más horas de refrigeración.
Sabe poco a turrón
La intensidad depende del porcentaje de almendra y de la calidad del turrón empleado.
Conservación
Conserva siempre esta tarta tapada en el frigorífico, preferiblemente a 4 °C o menos, y consúmela en 2–3 días. No la mantengas mucho tiempo a temperatura ambiente. Puedes congelar porciones, aunque al descongelar puede cambiar ligeramente su textura.
Preguntas frecuentes
¿Se puede preparar el día anterior?
Sí, y es recomendable porque el reposo de al menos seis horas ayuda a que tenga una textura más estable.
¿Puedo sustituir el queso crema por mascarpone?
Se puede probar, pero su mayor contenido graso modifica el sabor y la textura y puede requerir ajustar la receta.
¿Es lo mismo que una tarta de turrón sin horno?
No. Esta receta lleva huevo y se cuaja al horno; las tartas sin horno suelen utilizar gelatina u otros agentes de cuajado.
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